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Antes de casarte, ¡asegúrate!

Casarse es un gran salto. Probablemente estés realizando una cantidad enorme de planes: desde cuándo y dónde celebrar la ceremonia, hasta a quién invitar. Pero planear su boda y luna de miel es tan sólo el comienzo de una vida juntos. Cuando empiecen a proyectar su futuro, no deben olvidarse de poner una base financiera sólida.

Es posible que hayan conversado respecto a si utilizar cuentas bancarias conjuntas o separadas, quién paga qué y cuándo lo hará; mas probablemente hay un tópico que no han mencionado: el seguro. Pareciera algo insignificante, pero hablar sobre sus coberturas de seguro es en realidad un paso importante. Al combinar los hogares y las finanzas, debes asegurarte de contar con una protección. Aquí te expondremos un par de cuestiones para pensar y hablar con tu pareja.

1) ¿Tienen algún seguro de vida?

Generalmente se puede obtener una cobertura de seguro de vida a través del empleo, que por lo general será una o dos veces su salario. Y aunque eso suena mucho, tienes que considerar cuánto tiempo debería durar esa cantidad. Por ejemplo, ¿están comprando una casa juntos? De ser así, ¿alguno de ustedes podría continuar con la hipoteca si la otra falleciera inesperadamente, o se vería obligado a venderla solo para que pueda afrontar los gastos cotidianos?

Además, también debe tener en cuenta que la cobertura del seguro de vida a través del trabajo generalmente finaliza cuando lo hace su trabajo. Por lo tanto, si alguno cambia de empleo puede encontrarse sin cobertura, y su nuevo trabajo puede ofrecer o no un seguro de vida como beneficio.

La solución fácil es obtener su propia póliza de seguro de vida individual. Y para la mayoría de las personas, puede ser bastante asequible. Recuerde, cuanto más joven y saludable sea, la cobertura menos costosa es. Por ejemplo, un joven sano de 30 años puede obtener una póliza de seguro de vida a término de insertar cantidad por insertar cantidad, es decir, alrededor de insertar cantidad al mes. La mayoría de la gente puede encontrar eso en sus presupuestos.

 

2) ¿Tienen algún seguro de invalidez?

Esta es una pieza clave de cobertura. El seguro por incapacidad paga una parte de su salario si te enfermas, o si estás incapacitado y no puedes ir a trabajar para ganar el sueldo.

La mayoría de los reclamos por discapacidad se deben a enfermedades como el cáncer, por ejemplo. Eso significa que, si no puedes trabajar, no tendrías ingresos. ¿Cuál es su plan para pagar los costos mensuales si sucediera algo así? Ahí es donde entra en juego el seguro por discapacidad. Reemplazará una parte de su salario para que puedan continuar pagando su hipoteca, alquiler, y/o facturas mensuales, hasta que puedan regresar al trabajo.

Su empleador puede ofrecer esta cobertura a través del trabajo, así que asegúrense de hablar con un representante de recursos humanos o administrador de beneficios para ratificar si tiene seguro de discapacidad (a corto, largo plazo, o ambos), así como lo que cubre y por cuánto tiempo.

También se puede obtener una póliza de seguro de discapacidad individual, que tiene un beneficio clave: andará con usted a medida que avanza de un trabajo a otro. En una economía apretada, los empleadores siempre están buscando formas de recortar costos y, desafortunadamente, la cobertura del seguro suele ser la primera en cortar el camino. Cuando tiene su propia póliza, nunca deberá preocuparse por si su próximo trabajo tendrá o no cobertura.

Una vez que hayas hablado con tu pareja, si encuentran que alguno de ustedes posee lagunas en la cobertura que desea llenar, entonces tendrá sentido comunicarse con un agente de seguros. Recuerden que conversar sobre sus opciones no tiene costo alguno, y que tampoco por ello tendrán la presión de adquirir uno. Si no cuentan con un agente, pueden visitar nuestro despacho más cercano.

¡Les deseamos lo mejor en esta nueva trayectoria, y felicidades!

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